La fecha de caducidad indicada en el empaque es para la botella, no para el agua.


El agua, como compuesto químico no caduca, pero es cierto que se convierte en el hogar de todo tipo de microorganismos poco o nada recomendables para la salud con el paso del tiempo. Si dejamos un vaso de agua expuesto al aire al día siguiente su sabor es un poco raro. Esto es porque ha ido recogiendo polvo y microorganismos del aire y su acidez se ha incrementado. Sin embargo, aún es seguro beberla.


A medida que pasa el tiempo, el agua expuesta al aire se va contaminando y deja de ser apta para el consumo humano.


El agua de botella es un caso completamente diferente. Su envase la protege de microorganismos y suciedad, por lo que puede mantenerse potable durante años siempre y cuando la botella no se haya abierto nunca y se mantenga en un lugar fresco, seco y alejado de la luz solar y de olores intensos.


El PET es ligeramente poroso a nivel microscópico por lo que puede dejar entrar olores indeseados con el paso de los años. La propia degradación del plástico puede transmitir un sabor raro al agua si lleva muchos años embotellada. Sigue siendo potable, pero probablemente no haga justicia al cristalino manantial que luce en su etiqueta.


En definitiva, si la botella está sellada y en buen estado el agua que contiene no caduca, aunque no está garantizado que vaya a tener buen sabor si pasa ahí cinco años.





*Fuente: awa